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Ensino Superior no Brasil e no Mundo

segunda-feira, 1 de abril de 2013

El plagio y su incidencia en la producción del trabajo de investigación


El plagio es un tema muy antiguo que pese a que los romanos no conocieron la propiedad intelectual sin embargo, condenaron el plagio por deshonroso.

Nuestra civilización con todos los avances tecnológicos ha facilitado la práctica del plagio, el mismo que debe ser condenado y  calificado como medio fraudulento, no es correcto presentar como propios resultados del esfuerzo intelectual que no hemos sido capaces de crear.

El gran avance tecnológico en la última década ha tenido trascendencia directa en el desarrollo de las competencias transversales de los estudiantes universitarios, no obstante, de manera paralela se han alcanzado resultados nada satisfactorios sobre cómo inciden en el proceso de enseñanza-aprendizaje las nuevas tecnologías, esto ha permitido que los trabajos de investigación presentados no tengan el contenido científico deseado,  peor aún sean producidos por su intelecto, creatividad, visión, conclusiones y razonamiento.

De acuerdo a estudios realizados, algunos científicos como: (Bowman, 2004). Indica que más de tres cuartas partes de la población estudiantil han plagiado parcial o totalmente un trabajo con información extraída de Internet al menos una vez en su paso por la universidad.

En nuestro país y en el mundo entero poco se ha dicho sobre esta vergonzosa práctica que representa la posibilidad de presentar trabajos ajenos como propios sin citar la fuente.

La cita no debe asumir las proporciones de una reproducción de las partes principales de la obra ajena, ni debe igualar en extensión e importancia al texto original. La cita para que sea licita debe realizarse transcribiendo los fragmentos necesarios siempre que estos no sean tantos ni seguidos, para que no puedan considerarse como una reproducción simulada y sustancial, sin perjuicio para el autor de la obra de donde se toman los datos.

Los compromisos de honestidad que firman los estudiantes al entrar en la Universidad, no son tomados en cuenta el momento de cometer plagio, con mucha facilidad se olvida la ética que como estudiante debe mantener ante sí mismo, y la institución que le dio la oportunidad de convertirse en un profesional de prestigio.

(Zamora, 2013). Un trabajo de investigación, como una tesis, está compuesto por: introducción, marco teórico, metodología, resultados, análisis y conclusiones.  La parte fundamental es el aporte del conocimiento que nace en el marco teórico, que da pie a la constancia práctica.  Por tanto, esta no puede ser deliberadamente copiada y peor aún no referenciada, sea cual fuere la necesidad por obtener un grado académico, dicho trabajo no puede, bajo ningún concepto, tener partes íntegras de un trabajo ajeno.  

Por lo tanto sería un error puntualizar que el plagio es una falta menor, o como un asunto de formalidad académica. Al contrario, el plagio es una falta grave de la honradez académica, de investigadores, docentes y estudiantes. Es un principio de honestidad intelectual que todos debemos reconocer; la deuda con los autores de las ideas, trabajos y datos que forman la base del trabajo que en algún momento de nuestra vida estudiantil y porque no decirlo profesional hemos presentado como nuestros sin serlo. Hacer pasar por propio el trabajo de otros es no sólo muestra de falta de compañerismo, sino también significa un fracaso en el proceso de aprendizaje.

El plagio deliberado es un comportamiento poco ético practicado diariamente en el nivel Educativo y puede conducir a graves consecuencias para la futura carrera profesional que aspiramos obtener; a la vez que quiebra las bases y disminuye el prestigio de la institución a la cual pertenecemos.

La tentación de cumplir con la obligación académica  a través del menor esfuerzo posible siempre estará presente, pero el estudiante deberá ponderar que cuando comete plagio se está engañando así mismo ya que no obtendrá los conocimientos que sus profesores desean transmitirlos, a sus familiares que con orgullo confían en su formación, a la Universidad con sus profesores que no estarían cumpliendo con su papel formativo y a la sociedad en general que aspira  la mejor formación posible para todos los estudiantes.

Muchas universidades y centros de información ya se proveen reglamentos internos para prevenir y reprimir el plagio sobre todo por parte de los estudiantes.

En el ámbito académico los profesores también pueden y deben ayudar a disminuir en parte el plagio por ejemplo dejando diferentes trabajos cada semestre y fomentando la creatividad en sus estudiantes, así como dedicar tiempo para explicar debidamente lo que es el plagio y algunas estrategias para evitarlo y no solamente mencionando las sanciones que podría aplicar si se encuentra un caso de plagio.

Es evidente entonces que el fácil acceso a todo tipo de información desde Internet, hace que sea más urgente el tratar este problema ya que cada vez más los estudiantes dependen solamente de esta fuente de información y son más propensos al conocido “copiar y pegar” olvidando así la importancia de referenciar y de buscar otras fuentes de información alternativas que complementen sus trabajos.
Por lo que se hace necesario que tanto docente como estudiantes se comprometan a tener más cuidado en la elaboración de sus trabajos de grado, aplicar los conocimientos adquiridos durante su vida estudiantil, utilizar las normas existentes para que su trabajo de grado refleje el resultado de su esfuerzo y sacrificio. 

A fin facilitar la redacción de un trabajo de grado se recomienda el uso de la Normas APA, documento editado por American Psychological Association, las mismas que ya han sido adoptadas por un número significativo de revistas en distintos países del mundo, también han sido adaptadas e incorporadas en las reglamentaciones de muchos programas de postgrado de instituciones universitarias de prestigio, ejemplo que debemos seguir para mantener la imagen institucional y el prestigio de sus graduados.

Señores, señoras, público presente 
01-04-2013

Escrito por: Ing. Bety Vasco Orellana, MSc. Directora de la Biblioteca "Alejandro Segovia" de la Escuela Politécnica del Ejército, Ecuador.

sábado, 2 de março de 2013

A Sêca: uma dádiva dada por Deus





Ano após ano temos visto, e vivido, o mesmo drama. Drama que tem sido anunciado, há milênios, já que se trata de uma situação natural. Então, cabe, justa, e expressamente, a pergunta: por que é um drama? A seca é um fenômeno cíclico, ambientalmente, definido; e que deve, repito, deve ser visto como um período de enormes vantagens para o homem do campo, bem como, por conseguinte, e inexorável decorrência, para os que estão na zona urbana.

Vantagens? Sim. Vantagens. Durante o período seco, podemos trabalhar a terra sem as complicações que são comuns, em tempos de chuva: aguaceiros, atoleiros, estradas de terra sem condições de trânsito etc. O período de chuvas deveria ser aquele em que estaríamos mais preocupados em capturarmos, e armazenarmos a água que caiu para, na sequência, ser utilizada nas várias atividades.

E alguns, precipitada, e desavisadamente, a exemplo de líderes religiosos, gestores públicos, diversos técnicos, e líderes da sociedade civil organizada, ou não, poderiam, retoricamente, perguntar: esse cara é maluco, em apontar a seca como uma dádiva? Não. Não sou maluco, e digo isso, absolutamente, convicto do que estou dizendo. Embora nunca tenha visto um maluco admitindo a sua loucura.  E me posicionarei, contrariamente, a todos os que fazem, irracionalmente, a propaganda da seca como a responsável pelo sem número de mortes para animais, e plantas, e dificuldades experimentadas por quem habita o riquíssimo semiárido brasileiro.

No livro Memorial da Sêca, organizado por Vingt-un Rosado, em edição especial para o Acervo Virtual Oswaldo Lamartine de Faria, vinculado à Coleção Mossoroense em seu primeiro capítulo trata “Dos Meios Eficazes Para Prevenir E Atenuar Os Efeitos Das Secas Periódicas”. Como todos podem ver, só o título já permite perceber o enorme conjunto de conceitos técnicos, e sociais que permeiam a obra. Não poderia ser diferente! Conviver com as estiagens, muito mais que um ato de extrema bravura, deveria ser resultado de atos de inteligência por quem possui as condições intelectuais, técnicas, e de gestão para tanto.

Segundo o livro, em seu primeiro parágrafo, “A falta e o excesso de água no solo são igualmente nocivos e muitas vezes ocorrem na mesma região por circunstâncias especiais”. Diferentemente do que muitos legisladores, gestores públicos, e várias autoridades, costumam achar o semiárido não é uma toalha branca. Não é um coisa só. É um complexo. É uma colcha de retalhos, em sua mais completa, e perfeita tradução. E suas inúmeras peculiaridades no que se refere aos vários tipos de solo, vegetação, ocupação humana, redes de drenagem etc, devem ser consideradas quando da elaboração de quaisquer ações com vistas à produção agrícola, ou para mitigar os efeitos de secas, e inundações.

Isso me fez lembrar da música Súplica Cearense, de autoria de Gordurinha e Nelinho, imortalizada por Luiz Gonzaga. A letra, sempre me intrigou, mas só, há alguns anos, consegui, ao menos, penso, apreender o seu verdadeiro sentido. É toda ela de uma sabedoria, sem par. E nos abre os olhos do espírito. Mas, a ressalva crística é singular: “Quem possui olhos de ver que veja”. É claro que não serão todos os que estarão aptos. Os compositores, à guisa de profetas, questionam, permanentemente, a exata, ou inexata, medida de nossas rogatórias à Divindade Maior. Historicamente o povo, e vários líderes religiosos, principalmente, “rezou um bocado, pedindo pra chuva cair, cair sem parar”. E Deus, em sua ação, eternamente, didático-pedagógica, ao contrário do que diz a letra, não se zangou. Deu-nos uma lição, no melhor sentido do termo, sobre aquilo que penso ser A Exata Medida das Coisas. Enviou água tanta que peixe procurou abrigo. Deus não castiga. Deus ensina. Instrui. Chancela o acesso ao conhecimento. E como Ele faz isso? Dando-nos, amorosamente, a inteligência, e o livre arbítrio. E como se fosse pouco, nos premia, ainda, com os Princípios Morais. São eles que nos levarão à solidariedade. Se formos espertos, é claro.

Portanto, em lugar de pedirmos muita chuva, peçamos que chova o necessário. Que caia água na exata medida das necessidades da terra, das plantas, do ser humano, e dos animais! Até por que, é assim que o mecanismo natural do ciclo da água (Ciclo Hidrogeoquímico), no planeta Terra, funciona. Não por acaso a letra fala “pedi pra chover, mas chover de mansinho”. A natureza funciona, exatamente, assim: de mansinho. Há que se respeitar processos, tempos, complexidades. Temos um fotoperíodo excelente para várias plantas frutíferas. E várias outras condições meteoroclimatológicas que podem nos colocar numa posição privilegiada diante do mercado interno, e externo. Podemos, atendendo às questões técnicas, produzir várias culturas, e com alta qualidade.

Mas antes de pedirmos lembremos, oportunamente, de agradecer pela absurda quantidade de água que temos em nossos subsolos! Água que precisa ser, cuidadosamente, utilizada para que não salinize enormes áreas susceptíveis. Tecnologias existem, e custos podem ser compartilhados, minimizados, ou mesmo, eliminados.

Enchentes e secas não são fenômenos a serem combatidos. Em Cabaceiras,  Paraíba, por exemplo, as enchentes, na parte baixa da cidade, são, dentre alguns outros fatores citados, acima, o resultado de uma decisão estúpida, tomada, há décadas, atrás, de não mudar a área urbana para cotas mais altas, por ocasião da construção do açude Epitácio Pessoa.  Por um razão muito simples as catástrofes decorrem de decisões mal abalizadas, ou de planejamento. O que não foi o nosso caso, já que os engenheiros da obra avisaram das consequências possíveis de uma decisão tão idiota. Catástrofes resultam da nossa incompetência, negligência, imprudência, ou inoperância. Tudo isso, em maior ou menor grau. E com as devidas e honrosas exceções.

Portanto, urge a necessidade de tornarmos política pública todo um conjunto de conceitos, ações, planos, programas, projetos etc, que tenham como meta, e como objetivo, a adoção de técnicas de convivência com as condições ambientais do semiárido. Técnicas que visem à oasificação da região: barragens subterrâneas, barraginhas, poços, cisternas, revegetação, reflorestamento etc. Há uma enorme quantidade de meios que podem ser utilizados para dar um novo aspecto à região em questão. 

Muita coisa já vem acontecendo, mas nos parece que o apoio dos governos deveria ser bem maior, pois suas orientações e decisões obviamente ajudam a definir o futuro da nação. É preciso, por exemplo, pensar e repensar na formação dos profissionais de nível superior dos vários cursos relacionados direta e indiretamente a esse tema como Agronomia, Agroecologia, Engenharia Florestal, Engenharia de Pesca, Medicina Veterinária, Zootecnia e Engenharia Aquicultura e tantos outros. Indago-me: estariam os profissionais egressos desses cursos suficientemente atentos para essas questões? Seriam seus currículos adequados diante dessa nova perspectiva?  

E no que concerne à população, mormente, a que vive nos espaços rurais, há que se buscar um compromisso sério com a participação nos processos de levantamento de seus problemas, busca de soluções, e gerenciamento dos projetos implantados. A hora de tomar as rédeas do próprio destino já passou, há décadas. Apenas esperar que autoridades façam tudo, é sinal de imaturidade. Quiçá, algo pior!

Escrito por: Eng. Agrônomo e aluno de Letras Armistrong de Araújo Souto