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Ensino Superior no Brasil e no Mundo

segunda-feira, 6 de janeiro de 2014

La Educación en tiempos de cambio





"La reforma es necesaria, el reto es que suceda. El problema acuciante no es si cambiar sino como cambiar”  Ruth Graham, Reporte de lograr excelencia en la formación de ingeniería en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), 2012.

La realidad compleja del siglo XXI exige generar soluciones basadas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Esto demanda no solamente entrenar a una nueva generación de profesionales y científicos, sino que también requiere una población educada en ciencia para abordar retos globales que la humanidad enfrenta.  El entendimiento de ciencia ayudará a tomar decisiones cotidianas,  como por ejemplo el consumo de alimentos genéticamente modificados o los hábitos orientados a disminuir nuestra huella de carbono en el planeta. De ahí que del alcance y calidad del conocimiento que se genere dependerá el impacto transformador en la sociedad de los esfuerzos para enfrentar las demandas actuales. Es por esto que la educación, como un bien social, es de alta prioridad por su contribución al proceso transformador que la sociedad requiere.

La ciencia ve sistemas en realidades complejas y trata de explicar eventos usando teorías o leyes universales.  En este contexto, las leyes de Newton, que son fundamentales en física, también podrían ayudarnos a explorar los retos que imponen los tiempos de cambio en la educación de una nueva generación.

La primera ley de Newton postula que un cuerpo solo puede mantenerse en movimiento si se le aplica una fuerza externa. La industrialización fue la fuerza externa que direccionó a la educación a focalizarse en habilidades puntuales que se requieren para desarrollar un trabajo específico. Hoy día se asiste a la emergencia de un nuevo paradigma socioeconómico, en el cual el factor más importante no es ya la disponibilidad de capital, mano de obra, o recursos naturales, sino la generación y uso intensivo del conocimiento y la información. Lo que exige de profesionales que creen soluciones apropiadas a realidades locales. Elionor Ostrom, la primera mujer en ganar el premio Nobel en Economía en 2009 y profesora de la Universidad de Indiana, dijo que una de las implicaciones de su “análisis de la gobernanza económica, especialmente de los recursos compartidos” es la urgencia de generar en los individuos capacidades de adaptación basados en la realidad local y no asumir que cada localidad tiene las mismas realidades. Esto implica el uso de la información existente: tales como modelos, resultados y conclusiones de estudios y de discriminación de: ¿Cómo sabemos esto? ¿Por qué lo creemos? ¿Cuales son las evidencias?  Esta fuerza inspira a una educación que se fundamente en cuatro componentes básicos (4 C’s): curiosidad, creatividad, competencia y compasión.

            La segunda ley de Newton implica que el objeto acelera en proporción directa a la cantidad y dirección de la fuerza. Tal vez Newton explicaría que la fuerza que aplica el cambio promueve la aceleración en las 4 C’s.

  La curiosidad por definición es el deseo de saber y aprender algo, es una potente fuerza de aceleración. Desde la infancia hasta la vejez, la curiosidad es el elemento que permite al ser humano abandonar sus límites inmediatos, explorar, conocer y expandir el conocimiento de su entorno y sus experiencias, es el motor del conocimiento. Albert Einstein decía “No tengo talentos especiales, solo soy apasionadamente curioso.” La nueva educación está llamada a alimentar esta curiosidad fomentando el pensamiento crítico, razonamiento analítico y creando humanos motivados a aprender y a ser creativos.

La creatividad es un proceso disciplinado, una parte de ser creativo es el buscar nuevas formas de hacer las cosas en cualquier actividad que se esté involucrado y ser críticos en  las implicaciones de las nuevas ideas. También existe una dimensión social de la creatividad, las ideas más originales, los procesos más creativos se generan y benefician enormemente a través de la colaboración, intercambio de ideas y estimulación de las ideas de otras personas de interés común pero de diferentes formas y filosofías de pensamiento. De ahí que la nueva educación está llamada a promover la diversidad y a fomentar el aprendizaje colaborativo. En este sentido, una acción que está impulsando la Universidad de las Fuerzas Armadas es la creación del Centro de Investigaciones Científicas con aulas y laboratorios multidisciplinarios.

Las competencias se entienden como actuaciones integrales para identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas. La característica fundamental de una educación basada en competencia enfatiza el aprendizaje de habilidades. En tiempos de cambio, una competencia fundamental es la habilidad de aprender a aprender, esta habilidad de perseguir el aprendizaje autónomo ayudará a la adaptación del individuo a las realidades diversas y complejas que tendrá que enfrentar. Los tiempos actuales se caracterizan por la rápida generación de ciencia y tecnología, la producción continua de conocimiento, y la creciente influencia de la ciencia y tecnología en la sociedad. Frente a esto, es el reto de la educación de promover el aprendizaje autónomo, lo cual requiere de un profesor facilitador de la adquisición del conocimiento, que promueva el desarrollo de conceptos propios sobre la base del entendimiento; además se necesitan que se practiquen, identifiquen y promuevan diferentes pero efectivas formas de aprendizaje. Esto requiere la transformación del aula a un laboratorio de aprendizaje donde se aplican y evalúan diferentes estrategias que enfaticen en el cómo se aprende, en conjunto a el qué se aprende.

En su mensaje a estudiantes de la Universidad de Indiana, el Dalai Lama dijo que entre estos cuatro componentes: curiosidad, creatividad, competencia y compasión, esta última es la más importante. Y así es. La educación como un instrumento es constructivo únicamente cuando su usuario es un corazón  compasivo. “Si ustedes combinan la educación con compasión, su vida será constructiva y feliz. Si solo tienen conocimiento y falta compasión entonces no encontrarán la realización ni descanso.” Remarcó que es su creencia que un corazón compasivo esta siempre abierto al aprendizaje.

Este importante pilar de la educación puede ser formalmente implementado dando crédito académico a actividades de aprendizaje a través del servicio comunitario, como los voluntariados, o participación en clubes donde el estudiante vincula el conocimiento adquirido con problemas reales de la sociedad y reflexiona sobre el  aporte de sus conocimientos y habilidades a la comunidad. El servicio comunitario siembra en quien lo practica el sentido del entendimiento, empatía, responsabilidad y compromiso social. Allí el estudiante se visualiza como un ciudadano global, y está atento de su responsabilidad cívica en un espacio local, nacional y mundial.

La tercera ley de Newton menciona que con toda acción ocurre una reacción. Se podría decir que por cada reto en educación se genera una acción de cambio. Las acciones pueden ser individuales de docentes, administrativos y estudiantes reflexionando sobre su práctica hasta llegar a crear redes locales e internacionales donde se proveen espacios de discusión y de innovación académica.

Como observamos, no podría haber ciencia sin curiosidad; la curiosidad que se alimenta de la diversidad impulsa la creatividad y da como resultado la innovación. No podría haber producción sin competencia, pero todos estos instrumentos pueden ser constructivos únicamente en manos de un ser humano compasivo. Estamos frente un reto extraordinario, lo cual requiere la participación de un grupo de diversos talentos: académicos, administrativos y estudiantes.

En tal sentido, nosotros como miembros de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, estamos comprometidos a trabajar en conjunto para mantener la excelencia académica y de investigación es estos tiempos de cambio. El inicio del año nos motiva a plantearnos nuevos retos, que estas palabras aviven la llama de las 4C’s para un feliz y prospero 2014.
Comunidad universitaria, Gracias.

Ing. Jessica Duchicela, PhD
Ecología, Evolución y Comportamiento – Universidad de Indiana.
Docente Investigador – Carrera de Biotecnología

Universidad de las Fuerzas Armadas, ESPE

terça-feira, 3 de dezembro de 2013

Conceitos e Atitudes: Os Princípios da Formação Superior



As instituições de ensino superior possuem a finalidade de formar profissionais de diversas áreas. A formação passa por uma série de fases, avaliações, tarefas, etc. É planejada visando à incorporação de uma série de competências necessárias para o desempenho profissional. Podemos resumir o planejamento em duas vertentes: conceitos e atitudes.

Os conceitos são as bases da profissão ministrada no curso. São os pilares sobre os quais o curso se fundamenta. São as ferramentas com as quais os egressos realizarão suas atividades profissionais. São os instrumentos utilizados para exercer a profissão.

As atitudes são as posturas que o formando assumirá no exercício da profissão. São reações desejáveis que os alunos apresentassem quando aplicassem os conceitos aprendidos no curso. São maneiras de encarar os desafios encontrados no dia a dia, de forma a aplicar os conceitos sem perder princípios mais universais, como, por exemplo, a ética.

A exposição dos conceitos na escola é conhecido. A novidade se dá por causa dos recursos tecnológicos gerados pela Era do Conhecimento. O acesso à informação ficou muito maior: bases de dados digitais, sites específicos, particularmente de ligação governamentais, são apoios importantes. A interatividade, não só entre os estudantes, mas também com os educadores, diminui distâncias e quebra barreiras.

O segundo aspecto é mais difícil de obter. Como fazer com que os profissionais que se capacitam nas instituições de nível superior reproduzam procedimentos e ações desejáveis? É um desafio de cada ator envolvido no processo educacional, mercê da falta de ambientes propícios para a simulação desse desempenho.

As formações de profissionais da área da saúde é uma exceção. Geralmente de regime integral, permite que os alunos, desde cedo, participem de rotinas em locais onde desempenharão, futuramente, o seu trabalho. A atuação em laboratórios, hospitais, clínicas, serviços de saúde (como o SAMU) ambulatórios, dentre outros, são fundamentais para o desenvolvimento de suas competências.

Como ficam, então, outros cursos? É certo que laboratórios de informática ajudam na formação de profissionais de Tecnologia da Informação, por exemplo. Mas o trabalho em equipe? Ética? Iniciativa? Responsabilidade? Capacidade de planejamento? Organização? Método de trabalho? Estas são algumas das características que se espera de um gestor de excelência, um profissional (muito) bem formado. Não se espera menos que isso.

Os educadores possuem um grande desafio. Seu planejamento de ensino necessita a contemplação também desses aspectos. Um profissional da Era do Conhecimento não deve se formar apenas carregando uma bagagem de conhecimentos sem saber como aplica-los. Com certeza as provas tradicionais, alunos reunidos em sala respondendo questões no papel, são necessárias. Mas não só isso.

Acredito que os educadores, na ausência de outros ambientes de prática dos conceitos, precisam tomar por direção, no seu processo de ensino, dois caminhos: atividades definidas detalhadamente e uso intenso de tecnologia da informação. O primeiro caminho levará, em tese, o aluno a se desincumbir de tarefas ao mesmo tempo em que apresenta atitudes. O segundo coloca o aluno próximo às ferramentas obrigatórias do Terceiro Milênio.

As atividades e avaliações devem exigir do aluno que faça o trabalho de determinada forma, particularmente as exigidas por sua profissão, dentro de um determinado prazo, prevendo bonificações e penalizações. Deve-se estimular o trabalho em pequenas equipes, dinâmicas de grupo, leituras, discussões em sala, apresentações, dentre outras formas de avaliação de desempenho.

O uso da tecnologia da informação permitirá que o aluno se conecte a um mundo cada vez mais entrelaçado, miniaturizado devido ao alcance proporcionado pela “rede das redes”: a internet. Os educadores devem estimular a pesquisa em bases de dados confiáveis, realização de cursos à distância, utilização de recursos tecnológicos para confecção e apresentação de trabalhos, espaços virtuais compartilhados, fóruns de discussão, chats, dentre outras ferramentas ainda por se inventar.

O educador do Terceiro milênio é multidisciplinar e tecnológico. O acesso ao conhecimento gerou a necessidade de atualização constante dos professores. O aluno é alguém mais crítico, mais informado, mais dinâmico, mais inquieto. Os estímulos variados aos quais os alunos estão sujeitos na Era do Conhecimento trouxe a necessidade de mentores, não só expositores de conteúdos.

A aldeia global forjou pessoas que necessitam de convencimento. Não aceitam fórmulas prontas e conceitos definitivos. Não aceitam verdades sem provas. Não esperam ideias ultrapassadas ou sem comprovação. Não toleram demora em saber. São pessoas movidas a sonhos, perspectivas, motivadas constantemente.

É um grande desafio. Mas a vida só vai para frente se for movida a desafios. Não se atingem grandes metas sem se cobrarem grandes esforços. É o desafio dos novos tempos de um mundo cada vez mais ligado e de pessoas cada vez mais informadas.

Escrito por: Prof. Luiz Augusto.